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Electro Harmonix J Mascis Ram's Head Big Muff Pi
| Alimentación | Pila + Alimentación Externa |
|---|---|
| Corriente | Corriente 9V |
| Efecto | Distorsión Overdrive Fuzz |
Stock Tienda
Precio:
135,00 €
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3 Años
Garantía
Miquel Viadel
CEO Tube Sound S.L.
photo_camera Fotos propiedad de Electro-Harmonix ©
music_note Fuzz, distorsión, sustainer
filter_frames Funciona a pilas
flash_on 2 mA
power Adaptador no incluido
El Violet Ram's Head Big Muff Pi de J. Mascis
Basado en el codiciado Electro-Harmonix V2 Violet Ram's Head Big Muff de 1973, el Big Muff característico de J produce el indulgente fuzz y el excepcional sustain que ha utilizado como centro sónico durante décadas. El fuzz es sónicamente más articulado que otros Big Muffs con una excelente separación de cuerdas y dinámica, lo que lo convierte en uno de los Big Muffs más versátiles. La respuesta del pedal se siente suave y agresiva haciendo que tus leads griten y los acordes truenen.
Especificaciones
Electrónica
| Bypass | True Bypass |
|---|---|
| Impedancia de Entrada | 140 kΩ |
| Impedancia de Salida | 10 kΩ |
| Corriente | 9V |
| Conexión de Adaptador | Conector de barril 5,5 x 2,1 mm, centro negativo |
| Alimentación | Adaptador (no incluido) Pila 6LR61 o 6LF22 x 1 |
Medidas
| Ancho | 58 mm. |
|---|---|
| Fondo | 110 mm. |
| Alto | 30 mm. |
| Peso | 290 g. |
Controles
VOLUME
Establece el nivel de salida.
SUSTAIN
Ajusta la cantidad de sustain y distorsión.
TONE
Proporciona una gama de sonidos que van desde los agudos hasta los graves profundos. Al girar el mando en el sentido de las agujas del reloj, los agudos aumentan y los graves disminuyen.
FOOTSWITCH
Alterna entre el efecto y el bypass. El pedal está activo cuando el LED está encendido. Cuando el LED está apagado, el pedal está en modo bypass real.
Si hablamos del origen de los pedales de efectos, tenemos que hablar del fuzz. A principios de los años sesenta comenzaron a aparecer los primeros circuitos compactos diseñados específicamente para producir una distorsión extrema de la señal de guitarra. En aquella época, los transistores estaban sustituyendo progresivamente a las válvulas en muchos dispositivos electrónicos y permitían crear equipos mucho más pequeños, ligeros y fáciles de fabricar.
El sonido del fuzz no se parece simplemente a un amplificador llevado al límite. Su característica principal es un recorte muy acusado de la señal, que genera una gran cantidad de armónicos y produce ese sonido comprimido, áspero y al mismo tiempo tremendamente expresivo que lo diferencia del overdrive y la distorsión convencional.
Uno de los primeros grandes éxitos fue el Maestro FZ-1 Fuzz-Tone, introducido en 1962. Su popularidad se disparó cuando Keith Richards utilizó un Fuzz-Tone en la grabación de “(I Can't Get No) Satisfaction” de The Rolling Stones. A partir de ese momento, el fuzz pasó rápidamente de ser una curiosidad electrónica a convertirse en una herramienta fundamental para los guitarristas de rock.
Durante los años sesenta aparecieron diseños que terminarían convirtiéndose en auténticos clásicos. El Fuzz Face, por ejemplo, se hizo especialmente famoso gracias a Jimi Hendrix, mientras que otros circuitos como el Tone Bender desarrollaron diferentes variantes de este sonido. Muchos de estos primeros fuzz utilizaban transistores de germanio, responsables de parte de su carácter particular y de una respuesta muy sensible a la temperatura, al nivel de la señal y al propio volumen de la guitarra.
Una de las características más interesantes del fuzz es precisamente su interacción con el instrumento. Al reducir el volumen de la guitarra, algunos modelos pueden pasar de una saturación intensa a un sonido sorprendentemente limpio sin necesidad de tocar el pedal. Esto permite utilizar el control de volumen y la dinámica de la interpretación como una parte más del efecto.
Con el tiempo aparecieron también diseños basados en transistores de silicio, más estables y capaces de ofrecer una respuesta diferente, generalmente con mayor ganancia y un carácter más agresivo. Desde entonces, el concepto de fuzz se ha desarrollado en innumerables direcciones: desde sonidos gruesos y cremosos hasta texturas ásperas, octavadas, sintéticas y prácticamente imposibles de clasificar.
Por eso el fuzz no debe entenderse simplemente como “un pedal con mucha distorsión”. Es una familia de circuitos con una personalidad propia, capaz de transformar por completo la respuesta de una guitarra y convertirse incluso en parte fundamental de la identidad sonora del músico.
Los tres efectos modifican la señal de la guitarra para generar saturación, pero lo hacen de manera diferente. El overdrive suele conservar una respuesta más progresiva y dinámica, mientras que la distorsión ofrece normalmente mayor ganancia y un recorte más pronunciado. El fuzz lleva este recorte mucho más lejos, generando una señal muy rica en armónicos y un carácter más extremo, comprimido y particular.
No hay uno mejor que otro. Los fuzz de germanio suelen asociarse a una respuesta más cálida, suave y sensible a la dinámica y al volumen de la guitarra. Los de silicio suelen proporcionar mayor ganancia, más estabilidad y un carácter más agresivo y definido. La elección depende del sonido que busques y de cómo quieras que responda el pedal a tu forma de tocar.
Algunos circuitos clásicos de fuzz son especialmente sensibles a la impedancia de la señal que reciben. Por eso pueden reaccionar de manera diferente cuando colocamos un buffer, un afinador u otro pedal delante. En determinados fuzz, conectar directamente la guitarra permite conservar una respuesta más natural del control de volumen y facilita pasar de sonidos saturados a sonidos más limpios.
Sí, y es una de las características más interesantes de muchos fuzz clásicos. Al reducir el volumen de la guitarra disminuye la cantidad de señal que recibe el circuito y la saturación puede reducirse considerablemente. Algunos modelos responden de manera especialmente progresiva, permitiendo controlar buena parte del carácter del efecto desde el propio instrumento.
En muchos fuzz clásicos se recomienda colocarlo muy al principio de la cadena, normalmente justo después de la guitarra, especialmente cuando quieres aprovechar su sensibilidad a la impedancia y al control de volumen del instrumento. No obstante, no es una regla absoluta: algunos diseños modernos incorporan circuitos que permiten colocarlos detrás de otros efectos sin modificar tanto su comportamiento.






































