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HISTORIA DE TUBE SOUND

Me presento: mi nombre es Miquel Viadel Giménez y soy músico, técnico electrónico especializado en equipos a válvulas e instrumentos musicales y coleccionista de instrumentos, amplis y pedales vintage.

Comienzos.

Mi primera incursión en el mundo de la música fue en octavo de EGB, cuando formé mi primera banda, ya sabes, con los amigos del cole. Esa primera incursión fue para mí un desafío, ya que mis padres me regalaron una guitarra eléctrica Delfos Electrajazz de segunda mano que les costó 5000 pesetas y que no sonaba. Después de estar trasteando cables sin tener ni idea de lo que estaba haciendo, al final la arreglé. Eso fue revelador para mí y me hizo interesarme por el mundo de la electrónica.

Más tarde empecé la FP de electrónica con un único propósito: poder entender cómo funcionaban todos aquellos aparatos que tanto me fascinaban (amplificadores, pedales, sintetizadores…) y poder fabricar y reparar los míos propios. Fue entonces cuando adquirí los conocimientos para poder montarme mi primer amplificador: un combo a transistores de 100 W que monté a piezas con dinero que me prestó mi madre. Y desde entonces no he podido parar.

En Plena faena.

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A los 18 años, con mi recién adquirido título de Técnico Especialista en Electrónica, empecé a trabajar en el sector de la música como dependiente y como técnico. Durante aquellos primeros años, a finales de los ochenta, fui asesorando a la escena musical de Barcelona (de la que yo también formaba parte) y restaurando equipos vintage tales como amplis Blackface y Silverface de Fender, Marshalls Plexi, Vox AC30, ecos de cinta, sintetizadores analógicos y un largo etcétera de aparatos que hoy en día son considerados joyas. Así pues, fueron pasando los años y vi que la gente que asesoré con su primer ampli o con su primera guitarra  se habían convertido en grandes músicos y que algunos incluso habían conseguido su sueño y podían vivir de su profesión. También fui adquiriendo un montón de cacharros e instrumentos vintage, cosa que me ayudó a poder dar consejos más certeros a mis clientes (algunos ya de mucha confianza que se convirtieron en amigos).

Primeros pasos.

Unos cuantos años más adelante, ya a finales de los noventa, el mundo de la música había cambiado mucho, tanto en lo que a tiendas se refiere como en la propia música que se hacía. Vi que era el momento de montar mi propio negocio, con mis propias normas y con lo que había aprendido sobre lo que se tenía que hacer y, por supuesto, lo que no se tenía que hacer para ser un buen guitarshop. El 9 de mayo de 2003, coincidiendo con el día de mi cumpleaños, inauguré con más ilusión que presupuesto una modesta TUBE SOUND.

Siguió la trayectoria ascendente, y la tienda empezó a tener un cierto renombre en el circuito musical de la ciudad. Cada vez teníamos una clientela más amplia, desde el que se compra la primera guitarra para iniciarse hasta el músico que busca el instrumento definitivo o material de primer nivel, y así, sin buscarlo directamente, músicos profesionales empezaron a hacerse habituales de la tienda: grupos como Sidonie, Glissando, Jarabe de Palo o Nena Daconte, entre muchos otros, confiaban en mí para asesorarlos y hacerles el mantenimiento de su equipo en mi taller.

En 2007 inauguré una ampliación del negocio: una sala para exponer piezas como las Fender Custom Shop, Gretsch Custom Shop, Martin USA, amplis de Boutique y demás artículos de gama alta. Se trata de un espacio insonorizado, con un ambiente agradable y tranquilo para poder probar en las mejores condiciones estos maravillosos instrumentos. La última gran novedad llegó en diciembre de 2010 y fue el convertir la tienda en Dealer Oficial de Gibson y Epiphone un gran esfuerzo e inversión y que rápidamente se ha convertido en una pieza imprescindible en la estructura de la tienda.

Conclusión.

Sólo puedo decir que he decidido contar esta historia para intentar transmitiros mi pasión por todo lo relacionado con el mundo de la música. Para mí lo más importante de este negocio no son los números ni el crecimiento anual, sino la satisfacción de tener la certeza de que el cliente está contento. Estoy orgulloso de poder decir que en numerosas ocasiones me ha llamado un cliente que había venido por primera vez y que estaba encantado con una guitarra, con un pedal o con las pastillas que le había recomendado e instalado. Me llena el poder decir que muchos de los discos de las bandas que a mí personalmente me encantan han sido influenciados por instrumentos o artículos que han adquirido en mi tienda. Es un sentimiento difícil de describir.

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